Todavía recuerdo la primera noche que te vi. Nosotras, solas caminando a orillas de las tranquilas aguas,ya casi a media noche. Te acercaste a nosotras en silencio y con calma. Tu mirada de inoecencia engañaba mi desconfianza. Tu brillo incandescente ante un farol de sangre se refractaba. Escondiste detras de tu ternura, me ensucie con locura al ver el rayo reflejado en aquel metal, filoso detrás de tu espalda. Tras un impulso escapé de tu hechizo, envuelta en una nube de temor y confusión.

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