¿Ninguna marca hay en el cuerpo de los hombres por la cual es posible conocer el mal?
Lo bueno no te parezca jamás trsite ni te creas desdichada, cuando eres feliz.
¿Por qué esa mirada, y cambias de color? Por que tus ojos tornan un rojo, lleno de furor? Influenciada por las olas sea ya tu mirada, que se enfríe de una vez, y quite aqeulla matización colorada.
Quién acaso se adronará entre los muertos como una novia?Sí, ahora ha muerto tu dulce preocupación , ya l angustia, ya su corazón defallece al ver la mirada luminosa de su alma.Quién acaso sonríe ante su imagen inanimada de su cuerpo? Que responde sin palabras a todos sus movimientos? Dejad que entoncene, dejad que bailen, que rse arreglen los bulces y los antifaces del sastre. Y se despertó, con los ojos cerrados. Y vio? Qué pudo haber visto. Si, todo lo vio, pues despierte se hallaba.
Su sangre mezclada con el fuego goteaba, se evaporaba. La carne, desgarrándose hervía, carne rica! Lomo! ya tenía. No, carne envenenada, sangre inmtoxicada. No la bebas, tal vez, con aquella te entierras.Las lágrimas del pino, como los invisibles dientes de una escamosa turba, turabada su mirada, su respiración agitada. Protéjete. busca alguein que lo haga.
Ningún mortal es feliz, y si lo ha inundado la felicidad, alguno podrá llegar a ser más feliz que el otro, pero jamás, feliz de verdad.
Lo bueno no te parezca jamás trsite ni te creas desdichada, cuando eres feliz.
¿Por qué esa mirada, y cambias de color? Por que tus ojos tornan un rojo, lleno de furor? Influenciada por las olas sea ya tu mirada, que se enfríe de una vez, y quite aqeulla matización colorada.
Quién acaso se adronará entre los muertos como una novia?Sí, ahora ha muerto tu dulce preocupación , ya l angustia, ya su corazón defallece al ver la mirada luminosa de su alma.Quién acaso sonríe ante su imagen inanimada de su cuerpo? Que responde sin palabras a todos sus movimientos? Dejad que entoncene, dejad que bailen, que rse arreglen los bulces y los antifaces del sastre. Y se despertó, con los ojos cerrados. Y vio? Qué pudo haber visto. Si, todo lo vio, pues despierte se hallaba.
Su sangre mezclada con el fuego goteaba, se evaporaba. La carne, desgarrándose hervía, carne rica! Lomo! ya tenía. No, carne envenenada, sangre inmtoxicada. No la bebas, tal vez, con aquella te entierras.Las lágrimas del pino, como los invisibles dientes de una escamosa turba, turabada su mirada, su respiración agitada. Protéjete. busca alguein que lo haga.
Ningún mortal es feliz, y si lo ha inundado la felicidad, alguno podrá llegar a ser más feliz que el otro, pero jamás, feliz de verdad.

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