Al día despedía
la madrugada aclamada
a las sienes de los cisnes
a las pieles de los tristes
se satisfacían,
Animales,
que sólo con peluches en sus vidas
en prendas desvestidas
en abrigos, en lujuria
inundaban sus alegrías
Tanto desastre, tanto temor?
Sólo aquello los llenaba de honor?
Qué insensatos, qué ingratos
despreciando el amor de la vida
atraídos, tan sólo, por aparatos.
la madrugada aclamada
a las sienes de los cisnes
a las pieles de los tristes
se satisfacían,
Animales,
que sólo con peluches en sus vidas
en prendas desvestidas
en abrigos, en lujuria
inundaban sus alegrías
Tanto desastre, tanto temor?
Sólo aquello los llenaba de honor?
Qué insensatos, qué ingratos
despreciando el amor de la vida
atraídos, tan sólo, por aparatos.

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